Instante de insomnios improductivos, sin fuerza, sin lugares en blanco, sin posibilidades de moverse hacia un lado u otro, como si el espacio se hiciera cada vez más pequeño, hasta las muertes infinitesimales que son inenarrables, por la desidia, por el espanto, por las millones de veces en que simplemente no pasa nada, hasta que de súbito se aparece una falsa epifanía, faux pas, ilusión romántica en la que la garganta se enferma, se traba, se desprende del contexto hasta el punto en el que las palabras pierden sus significados, sus poderes literarios, sus ires y venires entre los arquetipos y las ideas, los mundos hexagonales reflejados en espejos y otras consciencias, casi estallando en las secuencias divergentes entro lo Uno y su reflejo...
Así, hasta que se siente y se deja de pensar. Parálisis.
jueves, 28 de junio de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario