En esta primera versión las preguntas tendrán que quedar abiertas. Se trata únicamente de un bosquejo del pensamiento. Incertidumbre ante todo y después de todo. Derrames de la paranoia y de la ilusión.
¿Es posible pensar el diluvio? ¿Cómo?
Establecer algunas bases, algunos puntos de desencuentro, de divergencia, de rompimiento. Ya no de Revolución ni de cambio, pues ya han sido codificadas y descodificadas, enmarcados en mecanismos y axiologías interminables. Es verdad, la “axiomática del capitalismo” ha trasladado a las revoluciones al terreno de la seducción y de lo imposible. La guerra no existe. Y lo que tiene de cierto tal hipótesis genera inanismo mundial. Supresión del deseo, como en el psicoanálisis y el fascismo.
¿Qué producciones son todavía posibles? ¿Cómo?

Políticas del instante y la desaparición.
El arte, el amor, el sexo, la pasión y los etcéteras en términos políticos, económicos, sociales. ¿Hay otra manera? De cualquier manera, se tratará de microrevoluciones, casi espasmos invisibles, experimentaciones del deseo, que desaparezcan antes de cualquier intento de codificación/decodificación de los mass media, los mass capitals, los stocks, la globalización, la amenaza de la guerra nuclear.
Enfrentemos la paranoia por medio de instantes aislados e inconexos. Crear solamente para desaparecer.
Tecnología del faux pas.
Seguiremos.

“Lo grave/es que sabemos/que tras el orden/de este mundo/existe otro./¿Cuál?/No lo sabemos.”
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