miércoles, 2 de mayo de 2007

brooding before hatching since

Ebbing, retrazando, sobre las pequeñas volutas, voluciones, hasta el ligero ocaso donde el cuerpo doblado, hemmed, comenzó a desenrollarse, a perder sus pliegues como tantos secretos más perdiéndose del armario, extendiendo las bisagras, parpadeando, hasta la creencia de estar, por primera vez et toujours, erguido.
Sobbing, regresando, continuando la reminiscencia de un momento antes del día, el recuerdo del lugar desde donde el humor fluía inverso sobre el filo hasta la piel sonriente, agradeciendo, párpados entreabiertos cuerpo corva que todavía no suplica, sólo agradece –ojos hacia el suelo- la caída.
Redding, desfalleciendo, con la mano acariciando el mango y el brazo extendido para alcanzar el codo del otro e impulsarlo hacia adentro, hasta el final-alba donde por fin poder enrollarse, s’effondrer, hasta yacer quebrado, rostro en rodillas y dedos entre las piernas, con la cintura como horizonte extendiéndose sobre todo el camposanto.
«Un souvenir pénible me rend triste dans un moment joyeux; un souvenir joyeux ne me rend pas gai dans un moment pénible.» (Ribot, Psychologie des sentiments, Alcan, 1899).

¿Recuerdas? Est-ce que tu te rappelles du lieu, du labyrinthe qu’on appelait notre lit ? It is and it was the only night we had, nightly nigh. Si se pudiera seguir, imaginar siquiera poder observar, por un momento, todos los ángulos y brechas, agudos y cegueras donde apenas yacimos, apenas crispados, con y como tantos sacrificios in-volubles, infranqueables, pequeño mapa deshaciendo desdibujando nuestra posibilidad de concreción, de sujeción. Si se pudiera rememorar, des-recordar, s’anéantir bajo la falta y la desazón -misgiving the holy chances- hasta encontrar, nuevamente y por siempre, la necesidad bajo los pies, entre los dedos, donde yace el desapego ante lo verdadero.

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