martes, 3 de julio de 2007

Viajar es imposible. Segunda parte.





Berlín. Acontecimiento de vacío en un movimiento que se reviste de nostalgia, de ilusiones perdidas. Los planos se superponen entre las historias de terror y de melancolías anacrónicas, mientras que los pasos se cargan de sentidos múltiples, aguardando direcciones ignotas. Tal vez del otro lado haya un nuevo mundo. Tal vez al ampliar el horizonte “el mundo como lo conocemos” desaparezca para mutar en una nueva historia imposible de narrar. Tal vez comiencen las guerras, las “tomas de poder sobre el significante”. O tal vez solamente escuchemos un nuevo silencio, como el que producen las rocas cayendo lentamente en una película, o como cuando la luz se separa de la obscuridad sólo para crearla, sólo para advertir la existencia desnuda, fría y tajante. De la misma manera en la que la imaginación es un arma poderosa, expolsiva, destructiva. Y la catástrofe se repite una y otra vez. Ya sin parar. Ya por medio de series inconsecuentes. Weapons of mass destruction. Weapons of mass destruction. Weapons of mass destruction. Weapons of mass destruction. Weapons of mass destruction. Weapons of mass destruction. Weapons of mass destruction. Hasta que el instante deviene sujeto. Hasta que yo tengo la posibilidad de tomar una decisión determinante. Y entonces comienza la noche y comienza la niebla y comienza el acontecer de algo que siempre parecerá incomprensible e injustificado. Vida y muerte. Sólo para que podamos continuar hablando de sufrimiento, de tedio, del péndulo que oscila sobre nuestras cabezas casi como una hoz, casi invitándonos al placer del abismo, sólo para tener un poco de conocimiento. “Objects in mirror are closer than they appear.” Warum? Warum Nicht?

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